martes, 19 de enero de 2010

Intenciones sentenciadas


Guarde el cadaver bajo mi cama
para evitar que nadie lo viera,
tenia que irme y dejarla sola.
Despues de que mi dia que se habia
visto atropellado por las constantes tenciones
llegaba el momento de que volviera a
sus brazos.
Corri desesperadamente hacia la
recamara me escondi junto a ella
bajo la cama y secretamente comenzamos a besarnos,
la pestilencia de su cuerpo putrefacto
era tan intensa como el amor que sentiamos las dos.
Despues me engaño con los ratones, yo lo vi,
ellos se la comian a besos.
-Desentierra el pasado-