domingo, 5 de septiembre de 2010

El cianuro me venció


No hay tal crisis.
Sólo necesito comerte a besos
y rehabilitarme el alma.
Me gusta que desaparezcas cuando más
te n e c e s i t o.
Hazme el favor de quedarte,
sé que después no volverás.
Vamos a no pensar y abortar el sueño
en el que ibas a participar.
Perdóname por no comprender
tu egoismo y tu soledad.

Me ahogo en esta tormenta,
necesito calma.
Serás mi imposible y no me gusta esperar
por los restos, pero las cosas pintan así.
Me gusta verte reír y tengo que entender
que es algo enfermo.
¿Te parezco sincera?
Tuviste que haberme detenido cuando
tome el último tren de ida.
Nunca volveré.